No hay equidad social sin aborto legal

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Ayer, el gobierno chileno, postergando la discusión parlamentaria para el 2017, comprometió poner sus esfuerzos para contar con una legislación que permita contar con la despenalización del aborto por tres causales. Para los distintos colectivos feministas retardar el debate es causa de un trato desigual La decisión de ser madres es un derecho personal e íntimo que le compete sólo a la mujer, con independencia de su edad, estado civil o nacionalidad. Las mujeres merecemos el pleno respeto a nuestros derechos humanos y el Estado debe garantizar el ejercicio de la autonomía en nuestros derechos sexuales y reproductivos”

 

La equidad no sólo se mide en aspectos económicos, sino que también en las garantías que permiten el desarrollo de proyectos de vida libremente escogidos. Por eso, Chile debe dotarse de una legislación que permita la interrupción legal del embarazo. De lo contrario continuaremos acrecentando la inequidad y la violencia contra las mujeres”.

Ese punto de vista es sostenido por las feministas chilenas que asistieron en octubre a la Universidad de Barcelona a la X edición de la Conferencia InternacionalEncuentros(EBCN 2016), a través de una opinión publicada en ww.oge.cl. Todas ellas residen en países donde existe legislación de aborto y pueden ejercer sus derechos sexuales y reproductivos que son negados en Chile, por lo cual crearon una plataforma denominada “Por el derecho a decidir también en Chile”

Las representantes chilenas, que asistieron a Barcelona recuerdan que la Organización Mundial de la Salud señala que la inequidad social es el resultado de normas, políticas y prácticas sociales que toleran o incluso favorecen una distribución injusta del poder Negar la posibilidad de interrumpir voluntariamente un embarazo refuerza esta estructura injusta y demuestra cómo se ejerce el poder político, económico y social contra los derechos de las mujeres. El patriarcado es violencia y se sustenta en constructos culturales, simbología, lenguaje e ideologías; pero también en leyes (o ausencia de estas) que justifican, legitiman y avalan la desigualdad de las mujeres”

Las representantes chilenas, que asistieron a Barcelona recuerdan que la Organización Mundial de la Salud señala que la inequidad social es el resultado de normas, políticas y prácticas sociales que toleran o incluso favorecen una distribución injusta del poder Negar la posibilidad de interrumpir voluntariamente un embarazo refuerza esta estructura injusta y demuestra cómo se ejerce el poder político, económico y social contra los derechos de las mujeres. El patriarcado es violencia y se sustenta en constructos culturales, simbología, lenguaje e ideologías; pero también en leyes (o ausencia de estas) que justifican, legitiman y avalan la desigualdad de las mujeres”.

“Y quizás, por esta mirada comparada que tenemos desde el extranjero, nos damos cuenta quenegar la posibilidad de una interrupción legal y voluntaria del embarazo es una expresión brutal de violencia cultural, estructural y directa contra las mujeres chilenas.  Aún más extrema si  se niega incluso en los casos más graves, como cuando el embarazo ha sido consecuencia de la violencia sexual.Violencia que compartimos con mujeres de sólo 7 países en el mundo. Por ello, continuaremos denunciando y visibilizando en el mundo quelas mujeres chilenas tienen menos derechos que la mayoría de mujeres del mundo”.

 

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