La muerte de Anthony Foster

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Foster

FosterPara los medios internacionales, no ha pasado inadvertida la muerte de Anthony Foster, quien murió en un hospital el fin de semana, poco después de sufrir una caída en su casa en Melbourne, Australia. Tenía 64 años. Un hecho más de su tragedia personal, marcada por la violación de sus hijas Emma y Katie.

Emma cayó en la adicción a las drogas y se autolesionó. En 2008, de 26 años, tuvo una sobredosis de medicamentos y murió mientras sostenía un oso de peluche que había recibido en su primer cumpleaños. Katie, en 1999, fue arrollada por un conductor ebrio, lo cual la dejó con discapacidades físicas y mentales que requieren atención constante.

 

Un drama familiar – narra el reportaje de BBC reproducido por LaTercera.com (01/06/17) – de una familia australiana feliz, que se desencadena con la violación de las dos hijas, Emma y Katie, quienes fueron abusadas en su escuela primaria entre 1988 y 1993. El autor fue un sacerdote católico, Kevin O’Donnell, quien desde 1958 había recibido acusaciones de pederastia. Fue encarcelado por delitos sexuales contra menores en 1995 y murió en 1997.

La familia dijo que las acusaciones que hizo no fueron tomadas en cuenta en un principio por la Iglesia, como ha ocurrido en  muchos países. Finalmente, después de una batalla legal de 10 años, los Foster recibieron unos US$555.000 tras un acuerdo judicial. “La iglesia debería avergonzarse”, dijo Foster en una entrevista con Fairfax Media en 2010. “Si hubiera estado abierta a escuchar sobre el abuso, Emma podría estar aquí todavía”.

En su lucha contra una iglesia sorda a sus acusaciones, los Foster impartieron clases a padres y futuros padres sobre la comunicación con sus hijos. Su lucha ha contribuido a la formación de una Comisión Real, la forma más alta de una investigación pública en Australia, sobre el abuso sexual institucionalizado.

Creada en 2013, la investigación debe entregar su informe final en diciembre de este año después de escuchar los casos personales devastadores y señalamientos de que el 7% de los sacerdotes católicos de Australia cometió abuso de niños entre 1950 y 2010.

Después de la muerte de Anthony Foster, el presidente de la comisión real, el juez Peter McClellan, rindió homenaje a la familia, en tanto, el primer ministro de Victoria, Daniel Andrews, gestionó un funeral de Estado. “La historia registrará que un hombre llamado Anthony Foster cambió silenciosa y profundamente la historia de Australia”, dijo MacClellan. “Luchó contra actos malignos que vergonzosamente fueron negados y ocultados”.

Le sobrevive su esposa Chrissie, última integrante de lo que fue una familia feliz, hasta que el sacerdote Kevin O’Donnell se cruzó en sus vidas. 

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