Ruo Yuan Lee Tsai

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Columna de Opinión

Ruo Yuan Lee Tsai

Manuel Romo

En 2012 nos conmovió la tragedia que afectó a Malala Yousafzai, una niña paquistaní de 15 años de edad, que fue baleada por un criminal talibán, por el delito de ser mujer y querer estudiar.

El planeta entero reaccionó conmocionado por este crimen y todos quienes creemos en el amor, en los derechos humanos y en la paz, nos sentimos atravesados por la bala asesina que intentó tronchar los sueños de Malala. Un criminal con un arma en sus manos quiso matar los sueños de todos quienes creemos en la justicia.

Quien esto escribe, a miles de kilómetros de distancia, en Santiago de Chile, sintió la herida en su propia alma y compartió, con quien quiso escuchar, la tristeza que embargaba su corazón, porque todos éramos Malala Yousafzai.

Hoy tenemos una nueva Malala.

Esta vez no fue víctima de la intransigencia religiosa, sino que de la despiadada forma de vivir que nos impone este Chile neoliberal, donde la gente corre en busca de dinero a gran velocidad, para alcanzar metas y cumplir horarios que nos esclavizan.

Ruo Yuan Lee Tsai tiene siete años. Es hija de inmigrantes y es la mejor amiga de mi nieta. Ruo es menudita. Pequeña, pequeña. Delgada. Tiene ojos vivaces y alegres. De lunes a viernes, Ruo va de la mano de su madre y de su hermano a su colegio, recorriendo a pie las calles de Ñuñoa. O lo hacía.

Un día de esta semana, a las 7:30 de la mañana, la conductora de un furgón escolar la arrolló con su vehículo y arrastró su cuerpo a lo largo de un centenar de metros.

Los testigos oyeron el grito de dolor de Ruo, pero la conductora fingió que nada había ocurrido y continuó su camino, conminando a sus pequeños pasajeros a hacerse cómplices de su accionar.

Uno de los niños declaró a la policía: «íbamos a buscar a una compañera y siento que pasamos por un pequeño lomo de toro y escuchamos el grito de una niña. Le dijimos que había atropellado a una persona, pero ella nos dijo ‘shhhhh es un secreto’».

La responsable está libre. Así lo decidió un juez de garantía.

¿Cómo no derramar lágrimas por Ruo? ¿Cómo no derramar lágrimas por esta patria nuestra que ha ido perdiendo su alma?

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