Erdogan mantiene en prisión a activistas de derechos humanos

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turquia3 El secretario general de Amnistía Internacional, Salil Shetty, ha instado ayer a la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, a que plantee urgentemente el asunto de los defensores y defensoras de los derechos humanos encarcelados hace veinte días, en la reunión con los ministros turcos de Exteriores y de Asuntos Europeos. La directora y el presidente de Amnistía Internacional Turquía, Idil Eser y Taner Kılıç, están actualmente detenidos por cargos relacionados con el terrorismo.

 Shetty se ha reunido ayer en la mañana en Bruselas con Mogherini, a quien ha entregado una petición de Amnistía/Avaaz en la que se le solicita que haga uso de su influencia para contribuir a obtener la libertad inmediata de los 10 defensores y defensoras encarcelados el pasado 05 de julio. Después se unió a decenas de activistas en una concentración de protesta ante la sede de la Comisión Europea, celebrada alrededor de 10 figuras gigantes que representaban a las personas encarceladas. 

“Esta mañana me he reunido con Federica Mogherini y le he hecho entrega de una petición avalada por casi 900.000 firmas que se han recogido en apenas unos días, en la que se le solicita que haga uso de su influencia para contribuir a obtener la libertad inmediata e incondicional de nuestros colegas de Amnistía Internacional y de los demás defensores y defensoras de los derechos humanos encarcelados en Turquía. Esperamos que exponga sus casos ante los ministros Çavuşoğlu y Çelik en el contexto de la creciente preocupación que suscita el deterioro del respeto al Estado de derecho y a los derechos humanos en Turquía”, ha dicho Salil Shetty.

“Aunque los líderes mundiales están empezando a manifestarse, esto no es un asunto que concierne sólo a los políticos. Defender los derechos humanos no es un delito, pero en Turquía empieza a serlo con rapidez, y todos los que creen en las libertades fundamentales deben dejar claro que no es tolerable que se traspase ese límite. Sólo tenemos una pequeña oportunidad para detener esto ahora, antes de que no quede nadie para defender lo que es correcto”.

Manifestantes en la glorieta de Schuman, frente a la sede de la Comisión Europea. Entre ellos estaban las parejas de los activistas encarcelados Ali Gharavi y Peter Steudtner.

El pasado 5 de julio se conoció el arresto de la directora de la rama turca de Amnistía Internacional (AI), Idil Eser, y de otros diez activistas, entre los cuales destacan Nalan Erkem y Özlem Dalkýran, de la ONG Citizen’s Assembly; Veli Acu y Günal Kursun de Human Rights Agenda; Seyhmus Özbekli de Rights Initiative; Ilknur Üstün de la Coalición Para las Mujeres y Nejat Tastan de la Asociación Equal Rights Watch, cuando participaban en un taller sobre seguridad digital y protección para defensores de derechos humanos. La ONU indicó se les acusa de pertenencia a una organización terrorista armada.

«El arresto de estos defensores de los derechos humanos, incluidos activistas de gran prestigio, ilustra aún más la caza de brujas que se está llevando a cabo en Turquía», dijeron en una declaración conjunta los expertos en derechos humanos. La policía también mantiene bajo custodia a los encargados de llevar a cabo el taller, el sueco Ali Gharawi y el alemán Peter Steudtner.

Esta nueva ola de detenciones se añade a la de miles de activistas, abogados, periodistas y otros críticos de las políticas del Gobierno del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, a quienes las autoridades han acusado de estar relacionados con el intento de golpe de Estado del 15 de julio de 2016. El Gobierno turco acusa a la red del predicador islámico Fethullah Gülen, establecido en Estados Unidos, de haber organizado esa asonada y lleva a cabo una purga masiva contra sus supuestos integrantes.

El 14 de julio, un grupo de expertos en derechos humanos que han denunciado las detenciones de los activistas, recordaron que «el ejercicio de los derechos fundamentales tan solo pueden restringirse en una sociedad democrática para proteger los intereses común de los ciudadanos».

No obstante, «es alarmante que las autoridades turcas se amparen constantemente en la seguridad y en la lucha en contra el terrorismo para justificar su lucha en contra de la disidencia y para restringir la libertad de expresión, asamblea y asociación de su pueblo», aseveraron.

«Todo apunta a que la situación no hará más que empeorar, por ello, pedimos al Consejo de Derechos Humanos de la ONU que aborde el deterioro de los derechos humanos en el país», agregaron.

Firmaron el comunicado los relatores sobre la libertad de asociación, Annalisa Ciampi, sobre los defensores de los derechos humanos, Michel Forst; sobre la independencia de jueces y abogados, Diego García Sayán; y el presidente del Grupo de Trabajo contra las Detenciones Arbitrarias, José Antonio Guevara Bermúdez.

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