Diálogo Abierto con el filósofo Alex Ibarra Peña

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alex ibarra penaEl mundo filosófico se ve cada vez más alejado de la realidad social y civil, no por sus planteamientos e ideas, sino por la lejanía que la misma sociedad ve dentro de esta disciplina. Sin embargo, la filosofía ha acompañado al ser humano desde que este se dio cuenta de su condición de tal, por ello es tan importante para nuestra formación e historia de comunidad.

En el Diálogo Abierto de esta semana conversamos con ÁLEX IBARRA PEÑA, filósofo con Doctorado en Estudios Latinoamericanos, académico de la Universidad Católica Silva Henríquez y columnista habitual de Le Monde Diplomatique.

Entrevista de  Gabriel Palma Garrido

IL.- ¿Considera usted que la filosofía, en general, y la filosofía latinoamericana, en particular, tienen algo importante qué decir sobre nuestras realidades sociales, sobre los acontecimientos que enfrentamos en nuestro tiempo?

AI.- La filosofía latinoamericana ha tenido siempre el rótulo de una filosofía más bien política, es una aseveración que algunos la utilizan para denostar a la filosofía, pues la ven, más bien, como sociología. Todo esto es por lo que nuestra disciplina ha hecho en los últimos años, pues en otros períodos no fue así. Dadas las circunstancias que vivió América Latina desde los años 60, post revolución cubana y período de dictaduras, nuestra filosofía adquiere esa impronta robusta en lo político.

Hoy día, lo más novedoso de la filosofía latinoamericana está, precisamente, en la demanda que hacen los movimientos subalternos, entendiéndose en el último tiempo como el desarrollo de perspectivas filosóficas que recuperan las visiones “indianistas”, particularmente Bolivia, quienes han dado cátedra en este aspecto. Chile sigue al debe en este sentido. Todavía no ha habido un encuentro entre la clase popular y la clase indígena.

Efectivamente se ha visto un aumento en el interés de una filosofía ligada al desarrollo de movimientos subalternos.

IL.- ¿Cómo ve la filosofía académica en Chile, piensa que tiene un sitial de importancia o que es un referente en el contexto del progreso del conocimiento nacional?

AI.- Hay dos problemas para la filosofía académica que está permanentemente asediada en Chile. Por un lado, la producción filosófica se ha limitado a repetir e imitar a la filosofía occidental eurocéntrica y, en ese sentido, ha habido un abuso en lo que respecta a la filosofía como la actividad del pensar, transformándose ahora en una materia de estudio.

La filosofía académica ha producido comentarios de autores, pero esos comentarios no han llegado a ser muy importantes en el orden mundial. Probablemente se encuentren mejores comentaristas en Alemania que en Chile, sin desmerecer que hay algunos académicos que son excelentes estudiosos.

Hay una producción demasiado académica en algunos aspectos, la que no tiene mucha incidencia en el orden mundial, y es un problema. El otro problema es que, dada la metodología de enseñanza de la filosofía, solo se considera al comentario y no a la producción filosófica. Estas dos deficiencias nos podrían indicar porqué el Estado financia a los departamentos de filosofía de las universidades, y les podría dar la razón para que se elimine el estudio filosófico de las mallas curriculares, como ya se está implementando en la enseñanza secundaria.

IL.- ¿Hay algún pensador latinoamericano que usted admire actualmente? ¿Por qué?

AI.- Hace un tiempo atrás, cuando empecé a interiorizarme en los estudios filosóficos, surge un filósofo chileno que me hace cambiar mi visión más academicista de la disciplina: Juan Rivano, un filósofo que tiene vigencia con el contexto actual chileno, pese a que la producción de sus textos datan de la década del 60, pero considero que sus ideas deben ser releídas en la actualidad.

Otra figura relevante para el ámbito del pensamiento chileno es Jorge Millas, quien, desde una perspectiva totalmente diferente a la de Rivano, también es capaz de pensar incluyendo una visión situada, es decir, en nuestro contexto local.

Del orden latinoamericano hay varios autores que uno puede destacar. Un caso inevitable es la figura de Enrique Dussel, el filósofo latinoamericano que, tal vez, ha causado mayor atención desde el mundo filosófico europeo. Dussel representa todo un movimiento de filosofía argentina, en donde hay otros autores muy relevantes como Arturo Roig y Horacio Cerutti.

Luego están los aportes de la filosofía intercultural de Raúl Fornet-Betancourt, un filósofo cubano. También dos filósofas argentinas: Dina Picotti y Alcira Bonilla. En este mismo ámbito hay que destacar a un gran filósofo chileno llamado Ricardo Salas.

Finalmente hay algunos autores que no están formados en la disciplina filosófica, pero que tienen planteamientos filosóficos muy relevantes. Hay que destacar la figura de Frantz Fanon, psiquiatra y pensador caribeño, y Walter Mignolo, semiólogo argentino.

Yo menciono un buen número para dar cuenta de la cantidad de filósofos que se producen en Latinoamérica.

IL.- A su juicio, ¿podemos decir que en Chile existe verdaderamente un Estado laico o esta denominación es solamente una declaración en el papel?

AI.- Desde la perspectiva teórica, podemos recurrir a estudios de sociólogos para dejarnos claro que parte de nuestra identidad está atravesada por la lógica de las visiones del cristianismo. Hemos visto cuánto demoró la tramitación de la ley de aborto en tres causales, por ejemplo, donde claramente había un control de parte de ideologías que pertenecen a nuestra cultura e identidad.

La declaración del laicismo es muy “de papel”. No hay instituciones, salvo algunas decimonónicas, que tengan al laicismo dentro de su discurso e ideales. Sin embargo, tiendo a observar que han aparecido otros relatos alternativos que no se encuentran en la línea proveniente de lo decimonónico; más bien, son discursos que irrumpen en ese ámbito del relato. Siento que dentro de los movimientos sociales ha emergido un pluralismo de distintas comunidades y pensamientos y que, sin duda, están disputando ese espacio de poder. Lo están interviniendo sin tener posiciones laicistas dentro de sus planteamientos, pero que se traduce en sus acciones.

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