¿QUÉ PODEMOS ESPERAR A PARTIR DEL 12 DE MARZO?

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Prof. Leopoldo Cerda Cáceres[1]

No es fácil reflexionar acerca de lo que ocurrirá después del próximo 11 de marzo. Ese día será solo la ceremonia de transmisión del mando presidencial, con la formalidad acostumbrada y algunos cambios que seguramente existirán. Lo importante es pensar sobre lo que comenzará a ocurrir al día siguiente una vez que el Presidente Electo haya asumido oficialmente sus funciones.

Al respecto, veo a Chile, como un país que presenta el desafío de una escasa gobernabilidad, cuyos principales grandes problemas —que afectan a toda la ciudadanía— se focalizan especialmente en materias de salud, pensiones, educación, vivienda, agua, economía extractivista etc. Esta situación continuará siendo enfocada y enfrentada de acuerdo a los designios del mercado y con la mirada economicista y anti estatista de los fervientes partidarios de la dictadura cívico-militar ya conocida.

Desde el punto de vista del sector en el que por tantos años trabajé, Educación, estimo que, pese a los avances cuantitativamente logrados en los distintos niveles educativos, aún se mantienen serias deficiencias en la calidad y en el desarrollo integral del proceso educativo. Los conocimientos y los valores humanos constituyen una unidad indisociable, pero si esto se desune, el sentido de la formación carece de la visión humanista que necesariamente requiere.

El cambio que supone la nueva administración que asume en marzo próximo es, sin lugar a dudas, una esperanza, cuya meta deberá sortear muchos obstáculos tanto o más importantes que los temas ya conocidos como son los casos del cambio climático, el problema del agua, la salud, la justicia, etc. Sin embargo, el proceso educativo que durante las últimas décadas ha sido permanentemente subestimado como sector estratégico del desarrollo nacional, no ha estado a la altura de la misión que le corresponde como formador del capital humano lo que ha influido en la calidad cultural del pueblo chileno y en sus perspectivas.

Este cambio de rumbo en la política nacional obliga a repensar la visión acerca de concepción de “libertad de enseñanza” y reubicarla desde una visión exclusivamente lucrativa como negocio de la educación a otra que signifique revalorar la idea del trabajo pedagógico laico y pluralista, situándola como una actividad en el rango más alto de las responsabilidades y desempeños profesionales existentes en una sociedad. Si esto no se hace y pronto, entonces, las consecuencias de mediocridad se mantendrán.

Estimo que las fortalezas se focalizan en el programa de gobierno que el mismo Presidente Electo ha presentado, las que serán convincentes en la medida de contar con los respaldos económicos que se le brinde no sólo desde el punto de vista de las reformas anunciadas sino también considerando la voluntad de apoyo que reciba de parte de los círculos del poder económico. Aunque estamos acostumbrados a no confiar plenamente en esto último, la nueva generación que nos gobernará podría hacer comprender a la antigua escuela política acerca de la necesidad de cambios que se requiere con el fin de iniciar una nueva y diferente etapa del desarrollo nacional que favorezca a la sociedad toda y no sólo al beneficio de algunos pocos.

En cuanto a las debilidades, existe el riesgo latente de una disminuida gestión gubernamental que puede aumentar con el apoyo de la incomprensión de los problemas sociales de parte de los sectores afectados. Pero también el riesgo es el de un Chile que, con escasa gobernabilidad, se transforme es una incertidumbre de inciertas consecuencias, pues los problemas podrían seguir enfocándose de acuerdo al modelo económico actualmente imperante.

El futuro del nuevo gobierno enfrentará un severo período, en que las fuerzas económicas adversas a las posibilidades de cambio no vacilarán en mantener su incomprensión y una deficiente empatía para reconocer integralmente la realidad social en la que vivimos. Se espera, sin embargo, un avance paulatino y gradual en el pensamiento socialdemócrata donde la solidaridad, la fraternidad, la dignidad, el respeto a la diversidad, la independencia económica y el compromiso con el medio ambiente, serán las marcas distintivas, propias de un gobierno del siglo XXI.

Como proyección de lo que hasta ahora ha significado la elección del Sr. Boric, espero un gobierno más democrático, más pluralista, más inclusivo y más rico en mentalidad del siglo XXI y futuro.


[1]           Prof. de Estado en Castellano de la Universidad Técnica del Estado, Mg. en Diseño de Instrucción de la Pontificia Universidad Católica, Mg. en Administración Educacional de la Universidad Andrés Bello. Desde 1969 ejerció en Liceos Técnico Profesionales e Institutos Comerciales. Director del Liceo José M. Narbona (dependiente de la Cámara Nacional de Comercio), Subdirector del Liceo de Aplicación y Director de la Escuela Alemania, es tos últimos establecimientos dependientes de la de la I. Municipalidad de Santiago.

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