En Dinamarca aun se invoca el delito de blasfemia

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Dinamarca es uno de los estados de bienestar más modernos y desarrollados del mundo. Encabeza las mediciones de desarrollo humano y tiene un modelo de estado de bienestar que garantiza una amplia protección social para todos, fundado en la redistribución, la inclusión social y la universalidad de las prestaciones. A pesar de que aún no establece su carácter de Estado laico, como otro país escandinavo o nórdico, Noruega, lo ha hecho recientemente, su sociedad es eminentemente secular.

A pesar de los grande avances en los derechos humanos, especialmente de sus derechos de conciencia, según informan diversos medios europeos,  un hombre de 42 años que grabó un vídeo  y lo difundió por una red social, quemando un libro del Corán en el jardín de su casa, ha sido acusado de blasfemia en Dinamarca, la cuarta vez en la historia del país escandinavo, en 80 años, que alguien será llevado a juicio por esta causa.

 

El vídeo fue publicado en diciembre de 2015 en la página anti-islámica “Sí a la libertad, no al Islam” junto con la frase “Sea considerado con su vecino: huele mal cuando se quema”.

El fiscal encargado del caso, Jan Reckendorff, ha considerado en sus alegaciones que quemar libros sagrados , como la Biblia o el Corán, puede constituir un delito de blasfemia, según el artículo 140 del Código Penal, por lo que el acusado se enfrenta a una condena de cuatro meses de cárcel o a una multa, informa Abc.es. El artículo 140 del código penal danés sobre la blasfemia prevé una pena de cárcel de cuatro meses máximo, pero la Fiscalía recomienda aplicar una simple multa.

El proceso será en Aalborg, en una fecha indeterminada y se mantiene la identidad del acusado en reserva, para evitar que grupos islámicos radicales atenten en su contra.

Según WashingtonTimes.com, el abogado del acusado, Rasmus Paludan, dijo que  “considerando que es legal quemar una Biblia en Dinamarca, me sorprende entonces que sería culpable [sic] quemar el Corán», en una entrevista telefónica, con el New York Times el jueves recién pasado. El abogado también argumentará que su cliente quemó el libro sagrado islámico en «autodefensa» ya que «incita a la guerra y la violencia».

Organismos de derechos humanos y ONGs que defienden los derechos de expresión  consideran impropio o extemporáneo que alguien pueda ser acusado de blasfemia en ese país. En 1938, cuatro personas fueron condenadas por publicar carteles burlándose de las creencias judías, otras dos fueron multadas en 1946 por organizar un falso bautismo en una fiesta de disfraces y, en 1971, dos responsables de la radio pública fueron sancionados por difundir una canción donde se mencionaba la sexualidad de una mujer y su rechazo a toda autoridad divina

Para Jacob Mchangama, director del think tank “Justitia” se trata de un ataque a la libertad de expresión, según explica en el diario “Politiken”, informa Abc.es: “Ningún ciudadano danés ha sido acusado de blasfemia desde 1971 y nadie ha sido condenado desde 1946. Incluso en los casos en los que el fiscal había argumentado que se había violado la provisión de ley sobre blasfemia, se decidió que la libertad de expresión era crucial«, dice Mchangama. Un argumento que no comparte la directora del Centro de Regulación Pública y Administración de la Universidad de Copenhague, Trine Baumbach, para quien el delito de blasfemia existe en el Código Penal danés precisamente para evitar la violencia religiosa.

Sin embargo, en 2005, la justicia danesa no invocó las leyes de blasfemia cuando el diario “Jyllands-Postens” publicó doce caricaturas del Profeta Mahoma  que causaron violentas protestas en países musulmanes y que obligaron a los dibujantes y al editor del periódico a vivir bajo protección policial desde entonces.

Hechos que involucran quemaduras del Corán, en Occidente, han provocado linchamientos y disturbios en los países de mayoría musulmana, lo que ha sido defendido por los grupos de extrema derecha y anti-islámicos, incluyendo la Iglesia Bautista de Westboro en Estados Unidos, dice washingtontimes.com.

La situación se da, en medio de un significativo crecimiento de la población danesa de migrantes, con presencia de musulmanes. En 2014, se daba cuenta que, entre 2009 y 2013, la población de Dinamarca se incrementó en cerca de 115.000 personas. Solo 15.000 de ellos fueron de origen danés, mientras que el resto se dividía casi por igual entre occidentales y no occidentales. El año 2013, por ejemplo, el número de nuevos habitantes de origen danés en Dinamarca fue de 789 personas. Mientras tanto, el número de inmigrantes y descendientes de estos creció significativamente, terminando el 2013 con un crecimiento de 24.607 personas. Es decir 31 extranjeros por cada nuevo danés.

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